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Debate manipulador e malintencionado


NON SOBRE NORMAS CULTURAIS OU RELIXIOSAS

El debate que se ha planteado en los últimos días sobre la decisión de Najwa Malha, la chica española de origen marroquí de 16 años, de acudir con velo al instituto Camilo José Cela de Pozuelo deAlarcón (Madrid) resulta estéril y provocador.
Para empezar, habría que preguntarse por los orígenes del hiyab, una prenda que se usa para protegerse de las agresiones medioambientales: del sol y del calor, en regiones de clima cálido, y el polvo y la arena, en regiones desérticas. Su uso se integró en las culturas y, a partir de ese punto, también en las religiones.
Desde siempre, en todas las culturas se han utilizado trajes tradicionales que incluyen un pañuelo y otras prendas para mujeres y hombres. La costumbre de lucir la cabeza descubierta fue implantada hace poco más de un siglo, coincidiendo con el nacimiento de la sociedad de consumo. Con la popularización del uso de champús, tintes de pelo, cremas y toda clase de productos capilares y de la implantación de las tendencias de peinados de diseño como otro producto más de moda para el consumo, se empezó a mirar con recelo todo aquello que iba en contra de esta moda, y esta criminalización se extendió al ámbito religioso.
En nuestros días, el velo forma parte del atuendo de hindúes, africanos, judíos… y éstos no son criminalizados: sólo se criminaliza a los árabes. Existe una tendencia a criminalizar lo islámico. Por ejemplo, en los medios de comunicación se reproducen una serie de tópicos para fomentar la crispación, como sucede al hablar del velo “islámico”, lo que es una falacia y una falta a la realidad. El velo ya se usaba antes de la aparición del Islam, tanto
en Oriente como en Occidente. También tienden a identificar de forma incorrecta “árabe” e “islámico”, ya que en los países árabes existen importantes comunidades cristianas, judías o laicas.

Con anterioridad al 11-S, e incluso antes de la caída del muro de Berlín, comienza a producirse en los medios de comunicación una descarada manipulación informativa que divide al mundo en dos bloques: Occidente e Islam. Esta utilización es incorrecta, pues lo opuesto a ‘Occidente’ es ‘Oriente’, y entonces, ¿lo opuesto de Islam es cristianismo? ‘Oriente’ es un concepto mucho más amplio y que va más allá de la religión. Se trata de un debate político diseñado para crear confrontaciones que van más alla de las ideas, nos dirigen a guerras ruinosas para unos y lucrativas para otros. Sólo hay que ver quienes ganan y quienes pierden para entender la verdad. Hay que añadir también que el Islam no obliga a llevar velo, pues Dios pide a los musulmanes que se muestren limpios y
bellos ante él. Y nos invita a disfrutar de la belleza, y ésta no se puede enseñar con la cara tapada, como pasa con
el uso del burka.
Las personas que piensan que no se debe permitir el velo en los colegios porque lo consideran un signo contrario a
la integración, argumentan a menudo que, cuando los españoles viajan a países árabes, están obligados a seguir
sus costumbres. Este razonamiento está únicamente basado en prejuicios y el desconocimiento: en estos países
sólo es necesario cubrirse la cabeza al visitar edificios religiosos, sean musulmanes, judíos o cristianos. Y a ningún occidental ni a un árabe se les obliga a cubrirse la cabeza, basta con fijarse en lo que vemos o en lo que nos cuenta alguien que ha viajado. Repetir tópicos falsos, prefabricados para dividir, no nos hace justos.
Najwa es una adolescente y, como todos los chicos y chicas de su edad, es rebelde y va contra las normas. En estos momentos debe resultarle difícil de asimilar todo el circo que se está montando a su alrededor. Tanto imponer como prohibir es negativo. Las normas hay que respetarlas, pero también hay que hacerlas cuando procede: no vale, por ejemplo, cambiar una norma en un colegio a finales de curso para impedir que una niña vaya
con velo, que no es más que una prenda que se vende libremente como una gorra, un sombrero o una minifalda. Es necesario debatir sobre cuestiones que nos acerquen en lugar de sobre cosas que nos alejen: las normas deben ser hechas para la convivencia y no para la confrontación. Conocer el por qué facilita las cosas y nos hace mejores.
El derecho a la escolarización debería prevalecer sobre las normas de los centros. Estamos ante una campaña contra la libertad de las personas, que es, junto con la cultura, el derecho más valioso que poseemos y nuestro único patrimonio.