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Sholomo Breniztz, Eduard Punset e o cérebro san


Redes-cepcionantes

El siempre interesante programa Redes, conducido por el reconocido divulgador científico catalán Eduard Punset, emitirá este Domingo 24 de Octubre por la cadena RTVE el ciclo “Pon en forma tu cerebro”. Con la ayuda del psicólogo y neurocientífico, catedrático, profesor y ex rector de la Universidad de Haifa, Shlomo Breznitz.


Este último presentó hace unos meses un entrenador personal llamado Cognifit, una versión avanzada de los juegos “brain training” cuya utilidad ha sido cuestionada por la revista científica “Nature”. Se trata de un entrenamiento mental para mantener la salud cognitiva en adultos y ayudar a potenciar habilidades como la memoria y la percepción. En palabras del profesor:


“Hoy día hay que tener muchos estímulos para que el cerebro se mantenga, y esto es muy importante, porque cuantos más estímulos, mejor se conectan las células y éstas no mueren”


Interesante. Pero acaso se preguntarán qué tendrá que ver todo esto que les estamos contando. Buena pregunta.


¿Quién es Shlomo Breznitz?


Nació en 1936 en Checoslovaquia y escapó de los nazis a Israel. Tiene 74 años, fue rector de la Universidad de Haifa, ha escrito más de 60 artículos científicos… pero también fue sargento y en el ejército estudió las reacciones de los soldados ante el miedo y el estrés… y no hace mucho (2006-2007) fue diputado en el Knesset por el partido Kadima.


Sí, el mismo que fundara Ariel Sharon, el civilizador de Sabra y Chatila. Y para ser más preciso, en el tiempo en que el gobierno israelí decidió bloquear la Franja de Gaza (junio-2007), pero no para que el neurocientífico realice sus investigaciones con los gazatíes, claro que no, porque esto sólo lo hace con los pobres soldados del Apartheid.


En una interesante entrevista y ante la pregunta de lo que había descubierto después de investigar las reacciones ante el miedo y el estrés de los soldados israelíes, este hombre respondió:


“…después de 50 años investigando el estrés y el sistema inmunológico; la esperanza y el deterioro cognitivo (…) somos primates. Y por eso nuestro sistema fisiológico está adaptado a miles de años en la selva. Allí las situaciones de estrés eran cortas e intensas… Y por eso ese estrés repentino de corta duración fortalece nuestro sistema inmunológico”.

 

Es una lástima que el entrevistador no le haya preguntado a nuestro neurocientífico del Partido Kadima qué relación tendría esto que afirma con la trágica situación humanitaria, psicológica y social del pobre pueblo palestino. En una de esas nos diría que son el pueblo inmunológicamente más fuerte del mundo. Aunque para ello no necesitamos sus investigaciones, lo sabemos hace más de 62 años.

 


Pero luego sigue:


“…En cambio, el estrés moderno: ese que produce quedarse en paro o –peor aún- tener miedo a quedarse en paro o a un jefe insorportable o la pareja mal avenida…es peor que el encuentro con el león porque no estamos preparados para él y, al contrario que el otro, deprime nuestro sistema inmunológico…Estamos preparados para afrontar tragedias instantáneas, pero no largos e interminables culebrones”


De lo que se deduce que se haya dedicado a estudiar y curar del miedo y el estrés a los soldados. Lógicamente se dirá usted:


“Hay que actuar de inmediato: sacar al afectado del servicio y aislarlo para que se desahogue largo y tendido: llorar, expresarse…por eso es mejor aislarlo, para que no se contenga ni reprima por vergüenza ante sus compañeros, pero después de ese desahogo lo devolvíamos inmediatamente a su unidad, a su vida norma, sin dejar que se considerara a sí mismo un enfermo. Creo que ese patrón sirve en la vida civil”


Sin palabras. No sólo parece como si le diese cierta pena lo que sufren los soldados del Apartheid, frente a la evidente y desigual fortaleza inmunológica de los palestinos, sino que una vez que los curaba, nuestro amigo neurocientífico de Kadima, los devolvía a su unidad, su vida normal nos dice. Apoteósico. Pero observen lo que responde ante la pregunta de si el destierro era como una maldición bíblica:


“Pero muy saludable para el cerebro y para las sociedades que se renuevan con el estímulo mental de los recién llegados”


Toda una justificación neurocientífica de lo que padece desde hace más de 62 años el pueblo palestino.


Me niego a seguir retratando a este sujeto. Acaso sólo se resuma en una sola de sus frases “Nuestro cerebro puede saber y no saber al mismo tiempo”. Es indudable que para los sostenedores del Apartheid en todas sus variantes y especialidades, tienen el cerebro muy bien amoldado a esta declaración de principios.


Hace unos días nuestro divulgador catalán Eduard Punset participó en Madrid del Congreso de la felicidad auspiciado por la empresa que regala tanta felicidad al mundo: Coca Cola. Ahora, siguiendo la línea “vanguardista” nos deleitará con este personaje que tanta claridad en cuestiones mentales nos arrojará.


Nos preguntamos si el profesor y nuestro amigo divulgador podrán decirnos si este fasci-nante entrenador cerebral es capaz de identificar el lugar exacto donde aloja la moral, pero suponemos que esta no es materia abordable para estas personas.